Fuente oficial gob.mx: https://www.gob.mx/presidencia/es/articulos/version-estenografica-159-aniversario-de-la-republica-restaurada-palacio-nacional?idiom=es MODERADORA: Preside esta “Ceremonia conmemorativa al 159 Aniversario de la Restauración de la República”, la Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, Doctora Claudia Sheinbaum Pardo. La acompañan: La licenciada Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Licenciada Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación. General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional. Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina. Doctor Felipe Ávila Espinosa, director general del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. Y doctora Margarita Vázquez Montaño, historiadora, miembro del Consejo Técnico del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. También nos acompañan integrantes del Gabinete Legal y Ampliado del Gobierno de México, representantes de los medios de comunicación y quienes nos siguen por internet a través de las redes sociales. Reciban todas y todos la más cordial bienvenida. Hace uso de la palabra la doctora Margarita Vázquez Montaño, historiadora, miembro del Consejo Técnico del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. HISTORIADORA, MIEMBRO DEL CONSEJO TÉCNICO DEL INSTITUTO NACIONAL DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LAS REVOLUCIONES DE MÉXICO, MARGARITA VÁZQUEZ MONTAÑO: Muy buenos días, Presidenta. Buenos días a todas y todos. La defensa de la soberanía es uno de los principios fundamentales del Humanismo Mexicano y forma parte de la historia del pueblo de México y de la construcción de su identidad nacional. Tras la consumación de la Independencia, México entró en un proceso de construcción de un país libre y soberano, y de disputa para definir un proyecto de nación que enfrentó a dos bandos opuestos: aquellos que pretendían conservar el antiguo régimen, un sistema de privilegios y desigualdad, frente a los liberales, que trataban de construir una nación moderna en donde se ponían en el centro las libertades, la soberanía y el republicanismo como forma de gobierno y pacto social. En medio de estas luchas intestinas, los intereses conservadores encontraron resonancias en Europa. Tras la derrota en la Guerra de Reforma, en 1861, buscaron el apoyo de las potencias europeas. De esta forma, Napoleón III recibió a figuras prominentes del conservadurismo mexicano que no solo acudieron al emperador en busca de ayuda militar, sino que le ofrecieron la soberanía nacional para que se instaurara una monarquía con un príncipe europeo. Mientras Estados Unidos libraba un conflicto civil en la Guerra de Secesión, Napoleón III vio una oportunidad única para reducir el expansionismo estadounidense, pero también una posibilidad de tener ventajas económicas y comerciales con un territorio bajo su imperio en el continente americano. Como las mexicanas y los mexicanos recordamos, hubo episodios heroicos para defender nuestra soberanía e independencia frente a la invasión de un ejército extranjero apoyado por los conservadores. La Batalla del 5 de Mayo de 1862 en Puebla, bajo la conducción del General Ignacio Zaragoza, escribió una de las páginas más brillantes de nuestra historia defendiendo nuestra soberanía, triunfo que permitió la defensa de la República y el fortalecimiento del patriotismo mexicano para resistir y derrotar el intervencionismo extranjero. El Gobierno de la República perduró gracias a la resistencia del pueblo de México y a la unidad que el presidente Juárez logró entre el grupo liberal y los sectores populares. De esta manera, ante el regreso del ejército francés, en mayo de 1863, el gobierno legítimo abandonó la Ciudad de México estableciéndose en diferentes ciudades, porque la sola existencia del Gobierno Republicano impedía la consolidación jurídica del imperio. Frente al que era considerado “el ejército más poderoso del mundo”, el Gobierno de la República mantuvo encendida la llama de la resistencia a través de múltiples estrategias, desde la guerra de guerrillas, el corte de suministros a las fuerzas invasoras, ataques sorpresa y una guerra de desgaste que minó la moral y las finanzas del ejército francés. Asimismo, la diplomacia hacia Estados Unidos y el papel jugado por figuras como Matías Romero y la propia Margarita Maza Parada, quien se encontraba en el exilio, fueron fundamentales para el triunfo liberal. Así, tras una resistencia de 5 años, el pueblo de México, conducido por el presidente Benito Juárez, con el sitio y la toma de Querétaro por el Ejército Republicano, bajo el mando del General Mariano Escobedo, en mayo de 1867 puso fin al segundo imperio, la capital fue recuperada por las fuerzas liberales el 21 de junio. El 15 de julio de 1867, el presidente Benito Juárez, acompañado de los ministros Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias e Ignacio Mejía, realizó la entrada solemne a la capital de México, fecha que conmemoramos el día de hoy a 159 años de la restauración de la República. Un acto soberano, simbólico, fundamental para la legitimidad del gobierno y para fortalecer la unidad del pueblo de México con un proyecto de nación republicano, federalista y democrático. Este evento recuperó nuestra independencia y puso fin al intento de someter y entregar la nación mexicana a una potencia extranjera. En este episodio, tenemos uno de los manifiestos a la nación más significativos de nuestra historia para preservar la soberanía nacional. Ahí Juárez expresó: “Hemos alcanzado el mayor bien que podíamos desear, viendo consumada por segunda vez la Independencia de nuestra patria. Cooperemos todos para poder legarla a nuestros hijos en camino de prosperidad, amando y sosteniendo siempre nuestra independencia y nuestra libertad”. Ahí también plasmó una de las frases que definirían la doctrina diplomática de nuestro país hasta nuestros días: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. En este manifiesto a la nación, el presidente Juárez honra al pueblo por su patriotismo en la defensa de su soberanía y libertad republicana. Tras el triunfo, el presidente veía el futuro de una nación que podía ser reconstruida a partir de la paz restaurada, y la protección de los derechos de quienes formaban parte de la República, con independencia para elegir su destino sin interferencias extranjeras. Conmemorar y preservar la memoria histórica de los procesos fundacionales de México, como el de la restauración de la República, es un ejercicio colectivo para comprender cómo se construyó el proyecto de una nación soberana, independiente, libre y democrática. La restauración de la República es una lección histórica que reivindica los valores de no intervención y solución pacífica de los conflictos, y que nos da la oportunidad de reconocer que la defensa de nuestra soberanía no es un asunto del pasado. Es un ejercicio permanente y actual, es un recordatorio del origen civil y republicano del Estado mexicano que ha permitido que exista una nación digna, con una historia viva que nos enseña que la soberanía reside en la voluntad del pueblo. Este acontecimiento también ofrece una lección moral sobre el significado de la defensa de la soberanía aún en las circunstancias más difíciles. Así lo plasmó el presidente Juárez en una carta dirigida a Matías Romero en 1865, cuando rechazó la entrega de territorio nacional a cambio de ayuda militar: “Que el enemigo nos venza y nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar ese atentado, entregándoles voluntariamente lo que nos exige por la fuerza. Si la Francia, los Estados Unidos o cualquiera otra nación se apodera de algún punto de nuestro territorio y, por nuestra debilidad no podemos arrojarlo de él, dejemos siquiera vivo nuestro derecho para que las generaciones que nos sucedan lo recobren. Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza superior; pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos, privándolos de un buen derecho que, más valientes, más patriotas y sufridos que nosotros, lo harían valer y sabrían reivindicarlo algún día”. El 15 de julio de 1867, como fecha marca en nuestra historia nacional, debe ser rememorada como un momento en buena medida de refundación de la nación. Por mucho tiempo fue diluida de la enseñanza de la historia y la memoria colectiva, pues no solo fue la entrada triunfal de Juárez a la capital del país, fue la fecha que marcó el fin de una intervención extranjera y su ejercicio monárquico en territorio nacional para dar paso a la restauración de la República como forma de gobierno: una segunda independencia nacional. Por ello la importancia de recuperar y valorar en su justa medida una conmemoración fundamental de nuestra historia, como parte de las Transformaciones que ha hecho posible el pueblo de México a través de la enarbolación de los valores más profundos del Humanismo Mexicano. MODERADORA: Se les invita respetuosamente a permanecer de pie para entonar nuestro Himno Nacional. (HIMNO NACIONAL MEXICANO) MODERADORA: La Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas se dirige a la Escolta de Bandera para despedirse de nuestro lábaro patrio. —000—
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